21.7.13
LOS PERUANOS SÍ LEEMOS
Siempre he sostenido una teoría contraria a la expuesta por aquellos que asguran que el peruano promedio no lee, incluso, hay estadísticas de la UNESCO que indican que los peruanos leemos apenas un libro al año. Eso es completamente falso. El peruano lee y lee mucho, lo demuestra el hecho que cada mes sale un nuevo periódico o revista en nuestro país, los diarios deportivos son devorados por los lectores locales, los folletos de colección de Esto es Guerra, Combate y Al fondo hay sitio son leídos fervientemente, y si le preguntamos a sus lectores sobre determinado personaje de estas series, ellos responderán dándonos detalles impensables con una ligereza y apasionamiento extraordinarios. Es más, usted está leyendo esta publicación, ahorita nomás, como lo está haciendo el resto de blogueros en www.loslideresnacenysehacen.blogspot.com
El verdadero problema no es que el peruano no lea, y menos, esa creencia estúpida de que el peruano no entiende lo que lee, ¡bah!. Acabo de aclarar que los peruanos sí leemos y mucho. Los verdaderos problemas son dos: uno, es el contenido que leemos a diario, si realemnete nos enriquece; y el segundo, es EL PRECIO DEL LIBRO, inalcanzable, casi siempre, para cubrirlo con nuestro salario. Vayan a esos lugares como Amazonas, Quilca, Grau, Caquetá, en donde los best-sellers pirateados son comprados en grandes cantidades pues sus precios no pasan los ocho soles, y se agotan en pocos días, debido, justamente, a sus valor baratísimo. En cambio, un libro en la FIL LIMA o en librerías tan fichas como CRISOL, IBERO, y demás, no baja de cincuenta soles, esto significa tres días de comida para una familia peruana, póngase a pensar, si alguien con pocos recursos, como la mayoría de peruanos, cuyo sueldo básico es de s/750 va a poder sustentar este pago. En conclusión, promovamos contenidos constructivos, para que nuestra gente lea lo que verdaderamente va a elevar su nivel cultural, e impulsemos libros con precios populares. LIBROS AL ALCANCE DE TODOS.
6.6.13
3.5.13
¿Es acaso la calidad educativa un privilegio de los ricos?
Los informes de la UNESCO y el consorcio PISA revelan que somos los últimos en Comprensión de Lectura y en Razonamiento Matemático. Estos malos resultados no son sólo para los colegios públicos, sino, incluyen también, a los colegios privados, pero lo que no se dice es que estos colegios privados pertenecen a la clase media, en todas sus clasificaciones: clase media baja, clase media y clase media alta. La diferencia entre ellos, es decir, entre los colegios públicos y privados apenas es de 0,8 por ciento a favor de los privados. Sin embargo, de lo que nadie habla, hasta hoy claro, es que los colegios exclusivos como el Alpamayo, el San Pablo, el Markham, y otros, son, en conclusión, parte de la mejor educación a la que aspiran nuestos hijos, pero que por sus altos precios y carácter exclusivista, y por ende, discriminatorio, no está al alcance de todos los peruanos. ¿Por qué en estos colegios sí se habla de calidad educativa, y en los de la mayoría de los colegios públicos peruanos a penas es unamera anos es una mera especulación arribista?
Los informes de la UNESCO y el consorcio PISA revelan que somos los últimos en Comprensión de Lectura y en Razonamiento Matemático. Estos malos resultados no son sólo para los colegios públicos, sino, incluyen también, a los colegios privados, pero lo que no se dice es que estos colegios privados pertenecen a la clase media, en todas sus clasificaciones: clase media baja, clase media y clase media alta. La diferencia entre ellos, es decir, entre los colegios públicos y privados apenas es de 0,8 por ciento a favor de los privados. Sin embargo, de lo que nadie habla, hasta hoy claro, es que los colegios exclusivos como el Alpamayo, el San Pablo, el Markham, y otros, son, en conclusión, parte de la mejor educación a la que aspiran nuestos hijos, pero que por sus altos precios y carácter exclusivista, y por ende, discriminatorio, no está al alcance de todos los peruanos. ¿Por qué en estos colegios sí se habla de calidad educativa, y en los de la mayoría de los colegios públicos peruanos a penas es unamera anos es una mera especulación arribista?
UNIVERSIDAD SIN UNIVERSITARIOS?
Desde su fundación, la Universidad Peruana ha cumplido un rol protagónico y decisivo en la historia política y académica del Perú; de igual modo, de sus aulas, la Universidad Pública ha dado a nuestra nación una retahíla de intelectuales y profesionales que han liderado los destinos de esta. Por esta razón, nos preocupa de sobremanera que la actual Ley Universitaria 23733, que, si bien, no es un ejemplo de perfección, y que debe estar sujeta a los cambios que exige la modernidad y la globalización, respeta, eso sí, los derechos que tiene el estudiantado universitario de recibir una educación totalmente gratuita. Sin embargo, y, amparándose, bajo el etiquetado de una universidad adaptada a los nuevos cambios mundiales, el Congreso de la República y el Gobierno de Ollanta Humala dan su respaldo al Proyecto de Ley 01922, el que, actualmente, está siendo sujeta a ciertos retoques, que continúan atentando contra la au...tonomía universitaria. Y NOS REFEREIMOS A UN CLARO INTENTO POR SEPARAR DE LA DECISIÓN POLÍTICA Y PARTICIPATIVA A LOS CENTROS FEDERADOS DE LAS UNIVERSIDADES, y darle toda la potestad del manejo de la universidad al rectorado.
Así, también, el Anteproyecto de Ley 01922, antes Anteproyecto de Ley 29914, el cual, en su artículo 7 estipulaba muestras de privatizar la educación pública, fue, prácticamente, obligado a ser derogado, debido a las contantes movilizaciones que el estudiantado peruano realizó hace un año. Hoy, el gobierno y con apoyo del Congreso de la República vuelven al punto, pero esta vez, con otro Anteproyecto de Ley, el 01922, el cuál, no es más que una burda imitación de lo que hace un año se quiso hacer.
Desde nuestro programa BUSCANDO NEUVOS LÍDERES PERUANOS, rechazamos todo intento que esté en contra de los derechos de todos nuestros estudiantes. La Universalización de la Educación Universitaria, que no es más que la obligación que tienen el Estado Peruano de garantizar la educación gratuita y de calidad para todos los jóvenes peruanos.
28.3.13
MEA CULPA
MEA CULPA
Bien, debo confesar que hace años, yo era de aquellos padres que ante cualquier llamado de atención hacia nuestros hijos no quería mostrarse drástico, es decir, aflojaba un poco la cuerda; para que esta reflexión sea mejor entendida voy a poner el siguiente ejemplo:
Hace quince años estuvo de moda, entre los niños y jóvenes de aquella época, ver la serie animada South Park, donde era notorio su carácter violento, tanto verbal como físico; razón por la cual, algunos amigos, muy poquitos en realidad, me decían: "no dejes que tus hijos vean ese programa, los va a volver violentos" Yo respondía, como la mayoría de padres latinoamericanos: "Vamos, no es para tanto" (aflojaba la cuerda); y, aunque, efectivamente, veía que mis hijos, como los hijos de los demás que veían estos dibujos, mostraban agresividad en sus conductas, nunca se los atribuí a estos animes, sino a mi incapacidad como padre y rutinaria vida de empleado encadenado a mi trabajo y exento de la compañía, cuidado y educación de mi familia. Ha pasado mucho tiempo y estoy seguro que la “bendita” psicología comercial de dicha serie hizo un buen trabajo en la mente de aquellos padres, que, como yo, andábamos por la vida deambulando con alto grado de inmadurez. En fin.
En la actualidad, los riálitis (lo escribo tal como suena, please) nos dan _ entre ellos "Combate" y “Esto es guerra”_ ya no sólo muestras de violencia física y verbal, sino una retahíla de erotismo, sensualidad, pornografía sutil, perreo chacalonero (pornografía vulgar), hipocresía, bullying, … Hace quince años, así como con South Park, tengo amigos, ya más tíos y con esa firmeza que les da la experiencia, diciéndome otra vez: “No dejes que tus hijos vean esos programas, los vuelve violentos” Me miro al espejo con más años encima, de reojo veo a mis hijos más grandes, que no se toleran entre ellos, observo las noticias, adolescentes delincuentes, jóvenes que no superan los veintiocho años siendo apresados por extorsión, asesinato y secuestro, oteo, a través de mi balcón, a chiquillos en cada esquina rascándose la panza con una chela en la mano, y, digo que esta vez ya no voy a aflojar la cuerda. Llamo a mis dos últimos hijos de seis y siete años y les digo: “¡Niños, apaguen el televisor! ¡Vamos a pasear!”
Bien, debo confesar que hace años, yo era de aquellos padres que ante cualquier llamado de atención hacia nuestros hijos no quería mostrarse drástico, es decir, aflojaba un poco la cuerda; para que esta reflexión sea mejor entendida voy a poner el siguiente ejemplo:
Hace quince años estuvo de moda, entre los niños y jóvenes de aquella época, ver la serie animada South Park, donde era notorio su carácter violento, tanto verbal como físico; razón por la cual, algunos amigos, muy poquitos en realidad, me decían: "no dejes que tus hijos vean ese programa, los va a volver violentos" Yo respondía, como la mayoría de padres latinoamericanos: "Vamos, no es para tanto" (aflojaba la cuerda); y, aunque, efectivamente, veía que mis hijos, como los hijos de los demás que veían estos dibujos, mostraban agresividad en sus conductas, nunca se los atribuí a estos animes, sino a mi incapacidad como padre y rutinaria vida de empleado encadenado a mi trabajo y exento de la compañía, cuidado y educación de mi familia. Ha pasado mucho tiempo y estoy seguro que la “bendita” psicología comercial de dicha serie hizo un buen trabajo en la mente de aquellos padres, que, como yo, andábamos por la vida deambulando con alto grado de inmadurez. En fin.
En la actualidad, los riálitis (lo escribo tal como suena, please) nos dan _ entre ellos "Combate" y “Esto es guerra”_ ya no sólo muestras de violencia física y verbal, sino una retahíla de erotismo, sensualidad, pornografía sutil, perreo chacalonero (pornografía vulgar), hipocresía, bullying, … Hace quince años, así como con South Park, tengo amigos, ya más tíos y con esa firmeza que les da la experiencia, diciéndome otra vez: “No dejes que tus hijos vean esos programas, los vuelve violentos” Me miro al espejo con más años encima, de reojo veo a mis hijos más grandes, que no se toleran entre ellos, observo las noticias, adolescentes delincuentes, jóvenes que no superan los veintiocho años siendo apresados por extorsión, asesinato y secuestro, oteo, a través de mi balcón, a chiquillos en cada esquina rascándose la panza con una chela en la mano, y, digo que esta vez ya no voy a aflojar la cuerda. Llamo a mis dos últimos hijos de seis y siete años y les digo: “¡Niños, apaguen el televisor! ¡Vamos a pasear!”
10.8.12
Director(a), "cabeza de la empresa", o el director(a) me "mete cabeza" en la empresa
En el Perú la expresión “meter cabeza” significa dejar de pagar, estafar o robar a alguien. Hace tres meses sustenté un proyecto ante la directora general y el coordinador de proyectos del instituto tecnológico donde trabajo como profesor. Aún recuerdo algunas escenas de la reunión que me dejaron bastante infeliz. Lejos de saber si le iban a dar luz verde o no a mi trabajo -me enteré de su aprobación en la cafetería del campus por medio de una amiga y, al mismo tiempo, y sin mi consentimiento, también supe que la responsabilidad de su ejecución se lo habían dado a un tercero, a una tercera para ser exacto: la hermana menor de la directora- la actitud de los ejecutivos fue de los más sórdida. Mi exposición duró casi una hora y aunque los dos estaban ahí, los sentía ausentes; hasta ese instante inexplicable en la personalidad de la directora, una mujer caracterizada por ser de trato amable y cortés, así yo tenía dibujada su imagen en mi mente, aunque debo ser sincero: nunca, hasta la fecha de la sustentación, tuve oportunidad de estar en privado con ella,- todas las reuniones siempre habían sido masivas: inauguración del semestre académico, día del maestro, aniversario de la institución, etc.-, sin embargo, mi cerebro la había categorizado con las cualidades ya expuestas, inherentes a ese carácter dulce y empático que terminó desvirtuándose el día de la presentación de mi proyecto. Esa categorización arraigada a la naturaleza misma de nuestro cerebro hace de la idea que tenemos sobre alguien se convierta en una verdad inquebrantable ante cualquier situación, momento y lugar, sin importar que sólo hayamos visto una parte del accionar de nuestro personaje. Efectivamente, ella estaba frente a mí “escuchándome”, contestando, según pude calcular, quince veces el celular y otras tantas manipulando su agenda electrónica, todas ellas de variadas formas: sea recostándose sobre la silla giratoria, parándose de puntitas y balanceando su cuerpo simulando unos pasitos de gimnasia, o saliendo de la oficina presurosamente, tal vez para buscar privacidad, aunque hablaba tan fuerte que de todos modos lograba escuchar nítidamente su voz. En fin, creo que ella sabía que yo sabía que ella no sabía nada de lo que hasta ese momento pude haber dicho, sólo atinaba a regalarme de cuando en cuando su sonrisita cumplidora, esa que sirve para disimular alguna falta. Al final de la reunión hubo una serie de preguntas, todas por supuesto hechas por el director de proyectos y a las que pude responder con seguridad y destreza. Sin embargo, cuando terminaba de dar el suspiro de alivio, ese que damos todos después de haber salido satisfactoriamente de una situación embarazosa y con aire triunfal, la directora intervino diciendo algo que me volvió a la realidad: Profe, el proyecto de relanzamiento de nuestro centro de idiomas que está presentando se parece bastante al plan que la dirección elaboró el semestre pasado, lo único nuevo y que no habíamos considerado es el punto referido a la publicidad sobre la carrocería de los ómnibus de transporte público. Mientras ella decía estas palabras, el coordinador movía la cabeza en son de complicidad, e, inmediatamente, comencé a sentir un cosquilleo en el estómago y empezó a sudarme las manos. Todo yo infundido en contrición, porque sentía que mi proyecto, presentado de modo virtual y físico, se escurría de mis manos bajo una nueva modalidad de piratería: hacer creer al autor que lo que había creado ya había sido creado por otro. Aunque era sabido por todos en este centro de estudios la incapacidad de la directora para elaborar siquiera una agenda de trabajo, era sabido también la tremenda capacidad que tenía para convertirse en autora con comas y puntos de cualquier trabajo inédito que cayera en sus manos. Mientras los dos me agradecían por haber intentado ayudar a la institución, el tono de voz de la directora era de pena porque veía que yo había hecho un esfuerzo encomiable por aportar, “pero tal vez para la próxima tenga más suerte”, me dijo cuando me acompañaba a la puerta ofreciéndome el oro y el moro en el futuro, ese futuro indescifrable del cual uno no puede dar fe si lo alcanzará, prometiéndome ocupar un cargo administrativo con un sueldo tres veces superior a lo que hoy gano como docente. _Adiós profe, gracias por todo. Cerró la puerta.
_ ... _ Quedé desolado.
Una semana después recibía una carta de despido por renovación de personal docente, pero firmada, no por ella, sino por su padre, un excongresista que acababa de cesar sus funciones por no haber sido reelegido, e, inmediatamente, había retomado oficialmente la dirección del instituto.
Cuidadoso debo ser
En
Presentar
Estos proyectos a
Alguien.
_ ... _ Quedé desolado.
Una semana después recibía una carta de despido por renovación de personal docente, pero firmada, no por ella, sino por su padre, un excongresista que acababa de cesar sus funciones por no haber sido reelegido, e, inmediatamente, había retomado oficialmente la dirección del instituto.
Cuidadoso debo ser
En
Presentar
Estos proyectos a
Alguien.
¿Publicitar en las redes sociales?
Quizá la esencia de la potencialidad publicitaria de Facebook, Twitter y demás redes sociales, NO ESTÁ en la publicidad misma de nuestra marca, producto o servicio, ya que sus fans, casi en su totalidad, no se comportan como clientes, NO COMPRAN, y por este motivo no es rentable,_debido al carácter social de dichas plataformas,_sino en el fortalecimiento de nuestro bien y producto ofrecidos, a través de una diversa gama de opiniones que se pueda recoger en tiempo real entre los usuarios.
Hacerlo en este orden nos dará una fuente adecuada de datos, que adjuntada a las muestras de campo, ambos se convertirán en elementos aprobatorios o desaprobatorios del producto que le estamos ofreciendo a la gente.
Hacerlo en orden inverso, como hasta hoy las empresas utilizan las redes sociales, es poner la carreta delante de los caballos.
Plan de Lectura o Plan de Tortura
Fui niño y adolescente, y si volviera a serlo, me rebelaría ante mis profesores por querer encasillarme a un horario, tema y título de un libro, no por el claro afán de querer hacer de mí un disciplinado lector, sino por justificar su trabajo asalariado de "profesores innovadores de la educación peruana"_, a partir de una retahíla de estrategias educativas etiquetada como Plan Lector. La palabra plan es tan opuesta a todo lo que tenga que ver con el goce de la lectura porque para leer no necesito de plan, sino de una disposición natural ligada a la curiosidad, y, menos aún, me puedo apoyar en plan alguno para ser lector; eso, hay que dejárselos a aquellos institutos que con fines comerciales nos venden la idea de la lectura veloz ( recuerdo a un promotor de ventas de estos centros de enseñanza acosándome durante todo el mes de junio del 2006 para que adquiriera su paquete educativo, asegurándome que leería muchísimos libros en poquísimo tiempo y..). Estas estrategias educativas que son fácilmente sujetas a ser rebatidas por oponerse rotundamente al placer de leer, de hecho , ¡sí!, responden a un plan lector, sin embargo, el tipo de lectura que deben iniciar nuestros alumnos es, por naturaleza humana, colindante con el placer de satisfacer una serie infinita de curiosidades que, cuando se es niño(cinco o seis años) se pretende apaciguar preguntando a los padres o a los demás miembros de la familia cosas que para un adulto puede resultar absurda y trivial. Paralelamente a este suceso _me refiero a la ansiedad de preguntar de todo, propio del crecimiento de un niño_ está aprendiendo a leer o digo apropiadamente a decodificar. Cuando el niño de cinco, seis o siete años ya aprendió a decodificar es ahí cuando ya empieza a leer, tácitamente incluida la comprensión de lo que se lee, pero esta habilidad se perderá o jamás se terminará de arraigar, si no tenemos un bagaje de elementos estimulantes de la lectura, como son contar con una biblioteca en casa, padres que leen, visitas a ferias de libros, museos, teatro, eventos culturales, más las curiosidades innatas del infante, debates en familia, tareas de investigación, etc. Esta habilidad, recientemente adquirida, el chico la querrá utilizar pues sabe que cuenta con una nueva herramienta, la lectura, que le permitirá satisfacer sus innatas curiosidades, repito, la decodificación, en un primer momento, y la lectura después, con la comprensión tácitamente incluida, y, para llevar a cabo todo esto y de forma tangible, su dinámica mental y corporal llevarán al niño a coger un libro por voluntad propia ya sea del librero de su aula y/o de la infaltable biblioteca de su hogar.
Vean, lo penoso de aplicar el Plan de Lectura como se llamó en un inicio, y que los adolescentes, hablo esta vez del nivel secundaria, llamaban en son de burla plan de tortura, además de sus muchas deficiencias, es que generalmente se programa a primera hora del día, aduciendo que el cerebro está fresco; hacer esto es desconocer el reloj biológico del cerebro tanto del niño, del púber como del adolescente (ver el estudio del médico psiquiatra Jeff Deitz: “Children's Sleep: Time For A Wake-Up Call” en el Huffington Post (12/Diciembre/2011)
A colación, digo que jamás he visto a un niño, y déjenme decirle que convivo con tres desde hace nueve años (mis tres hijos), y a pesar de que mi biblioteca está colocada antojadizamente para que ésta sea lo primero que ellos vean al levantarse después de dormir; repito, jamás los he visto un sábado, domingo o feriado leer a la misma hora en la que están obligados a hacerlo en el colegio. Sin embargo, sin estar supeditados a horario alguno los observo sacando uno que otro texto por voluntad propia y empezar a leer hasta que por voluntad propia también dejan de hacerlo.
En realidad, se lee por curiosidad (cuando después de una charla interesante durante el almuerzo a uno de mis hijos le ha surgido diversas preguntas que su mamá y yo no podemos responder, pero asume que en nuestra biblioteca o en la Internet lo va a hallar), por imitación (incluso en algún momento he visto al más chiquitín servirse una taza de café antes de leer como lo hago yo cuando me dispongo a devorar algún libro), y por invitación (si veo que uno de mis hijos no sabe cómo hallar una respuesta le sugiero algunos títulos o visitar direcciones electrónicas donde creo puede encontrar lo que busca); pero jamás por imposición, y lo que hacen nuestras autoridades educativas, sutilmente, con sus “geniales innovaciones”, es justamente obligar a los escolares a leer sobre un tema específico, título determinado y a una hora obligada(como si a todos les gustara lo mismo y encima a la misma hora) y el mensaje impositivo, lamentablemente, los profesores se encargan de repetirlo cinco veces por semana, veinte al mes y al año ya ustedes sabrán. Si pretendemos asumir que esta forma de iniciar a nuestros hijos en la lectura hará de ellos justos lectores, lo único que lograremos es que le cojan tirria al hecho de escoger un buen libro, y lo que resulta contraproducente es que estamos logrando que todo este andamiaje de estrategias del Estado los aliente a elegir pasquines y libros sórdidos, cuyos autores curiosamente no hacen nada por atrapar lectores, sin embargo, cada vez tienen más adeptos. El entusiasmo del ministerio de educación por el logro del último resultado en las pruebas PISA se revienta como una burbuja, porque aunque hayamos subido algunos escalones como informan los reportes ministeriales, el desenlace es seguir estando en la última parte de la cola, y, por supuesto, la inversión realizada por el Estado hasta hoy no justifica el deshonroso avance. Como aquel niño que solía sacar en los exámenes cero cinco, y a unos días de celebrar su cumpleaños, éste le pide a su padre comprarle una bicicleta; el padre accede sólo si mejora en sus calificaciones. El jovencito a los tres días regresa a casa ya no con cero cinco sino con cero ocho, y el papá le dice: “muy bien hijito has mejorado…Vamos a comprar la bicicleta”.
18.3.10
Cuando nuestra ÉTICA trasciende responsabilidades
Cuentan que en un supermercado muy abastecido de la ciudad había un vendedor que conversaba mucho con sus clientes; pero a este tipo le gustaba hablar de Dios; un día platicando con un cliente le confesó que no creía en Dios, diciéndole:
- ”Mire usted por la ventana, ve a ese niño desnutrido y sucio pidiendo limosna, si existiera un Dios no lo permitiría, mire usted más allá, ve a ese tipo mutilado de la pierna derecha, sucio y anda diciendo a todos que tiene SIDA, llora para que le den unas monedas, la verdad que yo no creo que exista Dios”.
El cliente que solamente lo escuchaba paga y se marcha del supermercado, Diez minutos más tarde regresa y busca al vendedor y le dice:
- “ Amigo, ¿usted cree que existan los supermercados?”.
- Pero señor mío, usted está dentro de uno, salta a la vista.
- Bueno le informo que en la puerta hay una criatura que se ve que no come hace días, implorando piedad y peleando con los de seguridad para ingresar por un poco de comida.
Winston Churchill decía: el ciudadano inglés que cumple con sus impuestos, que sabe llevar honrosamente el nombre de su patria, pero no hace nada por mejorar la sociedad inglesa será un ladrón de su tiempo.
Es indudable que cuando la empresa no trasciende a la persona y solamente ve a ella como un cliente más, está condenada a bucear en el mar de la mediocridad y del no compromiso que lo atarán a la ausencia de ideales que ha sido la característica muy marcada de empresas que han fracasado, mucho antes de finalizar el siglo pasado, así como aquellas que no pudieron atravesar el segundo uno del nuevo milenio.
Cuentan que estaban necesitando un gerente general, que se haga cargo de la administración del cielo. Hacía varios años ya que el infierno había repuntado, logrando conseguir más militantes.
Dios se preguntaba por las razones que llevaban a mucha gente optar por entregar sus almas al infierno por toda una eternidad, Muy preocupado convoca a un concurso.
Se presentan dos empresarios uno ético y el otro corrupto. El empresario corrupto se adelanta y encuentra a dos señores parados en la puerta del cielo. Astuto este empresario le dice que aquí es el lugar donde va a reposar su alma, además direccionará al cielo como una empresa exitosa, como la que él tenía en la tierra.
Uno de los tipos que cuidaba la puerta le pregunta:
- “¿Cómo era tu pueblo? ,¿De dónde vienes?”
- Vengo de un lugar horrible donde los hombres se odian, donde la coima se impone al esfuerzo, donde los niños son violados, es decir de un lugar de perdición.
- Entonces para qué quieres entrar a este mundo si es igual al lugar de donde tú vienes.
Se acerca el empresario ético y le pide al portero permiso para ingresar al cielo, éste también le hace la misma pregunta:
- ¿De dónde vienes?”,
- El empresario le responde: “Vengo de un lugar hermoso, en donde los hombres se equivocan pero se reivindican, en donde el hombre se esfuerza notablemente y hace sus cosas con pasión, en donde la gente está esperando que le enseñen a amar, porque sí tiene muchas ganas de entregarle todo sus sentimientos al prójimo.”
- Qué casualidad, le responde el portero, aquí la gente también es como la de tu pueblo, has venido al lugar correcto. Entra.
El otro tipo que también estaba cuidando la puerta sorprendido le pregunta:
- ¿ Por qué al primero le dijiste todo lo contrario?.
- Entiende, los dos vienen del mismo pueblo, lo que hace a un pueblo malo o bueno son las mismas personas y Dios quiere al más capaz.
- ”Mire usted por la ventana, ve a ese niño desnutrido y sucio pidiendo limosna, si existiera un Dios no lo permitiría, mire usted más allá, ve a ese tipo mutilado de la pierna derecha, sucio y anda diciendo a todos que tiene SIDA, llora para que le den unas monedas, la verdad que yo no creo que exista Dios”.
El cliente que solamente lo escuchaba paga y se marcha del supermercado, Diez minutos más tarde regresa y busca al vendedor y le dice:
- “ Amigo, ¿usted cree que existan los supermercados?”.
- Pero señor mío, usted está dentro de uno, salta a la vista.
- Bueno le informo que en la puerta hay una criatura que se ve que no come hace días, implorando piedad y peleando con los de seguridad para ingresar por un poco de comida.
Winston Churchill decía: el ciudadano inglés que cumple con sus impuestos, que sabe llevar honrosamente el nombre de su patria, pero no hace nada por mejorar la sociedad inglesa será un ladrón de su tiempo.
Es indudable que cuando la empresa no trasciende a la persona y solamente ve a ella como un cliente más, está condenada a bucear en el mar de la mediocridad y del no compromiso que lo atarán a la ausencia de ideales que ha sido la característica muy marcada de empresas que han fracasado, mucho antes de finalizar el siglo pasado, así como aquellas que no pudieron atravesar el segundo uno del nuevo milenio.
Cuentan que estaban necesitando un gerente general, que se haga cargo de la administración del cielo. Hacía varios años ya que el infierno había repuntado, logrando conseguir más militantes.
Dios se preguntaba por las razones que llevaban a mucha gente optar por entregar sus almas al infierno por toda una eternidad, Muy preocupado convoca a un concurso.
Se presentan dos empresarios uno ético y el otro corrupto. El empresario corrupto se adelanta y encuentra a dos señores parados en la puerta del cielo. Astuto este empresario le dice que aquí es el lugar donde va a reposar su alma, además direccionará al cielo como una empresa exitosa, como la que él tenía en la tierra.
Uno de los tipos que cuidaba la puerta le pregunta:
- “¿Cómo era tu pueblo? ,¿De dónde vienes?”
- Vengo de un lugar horrible donde los hombres se odian, donde la coima se impone al esfuerzo, donde los niños son violados, es decir de un lugar de perdición.
- Entonces para qué quieres entrar a este mundo si es igual al lugar de donde tú vienes.
Se acerca el empresario ético y le pide al portero permiso para ingresar al cielo, éste también le hace la misma pregunta:
- ¿De dónde vienes?”,
- El empresario le responde: “Vengo de un lugar hermoso, en donde los hombres se equivocan pero se reivindican, en donde el hombre se esfuerza notablemente y hace sus cosas con pasión, en donde la gente está esperando que le enseñen a amar, porque sí tiene muchas ganas de entregarle todo sus sentimientos al prójimo.”
- Qué casualidad, le responde el portero, aquí la gente también es como la de tu pueblo, has venido al lugar correcto. Entra.
El otro tipo que también estaba cuidando la puerta sorprendido le pregunta:
- ¿ Por qué al primero le dijiste todo lo contrario?.
- Entiende, los dos vienen del mismo pueblo, lo que hace a un pueblo malo o bueno son las mismas personas y Dios quiere al más capaz.
El gran negocio de vender con Ética
Una empresa vendedora de cereales estaba entregando de regalo, dentro de la caja del producto que vendía dos muñequitos de la serie de dibujos animados Dragon Ball, lo curioso fue que cuando un niño coleccionista y fanático de ese cartoon se dio cuenta que en la caja que había comprado, solamente le había tocado un muñeco, muy triste le pidió explicaciones al dueño de la tienda, a lo que éste sonriente le manifestó su desinterés.
- Oiga señor. le dijo el chico, yo le he comprado esta cajita de cereales porque sabía que me iban a regalar dos muñequitos y solamente he conseguido uno.
-Mira hijo, burlonamente le contestó, con mucho gusto te lo cambiaría, pero lamentablemente la caja ya está abierta , así que no hay lugar a reclamo. Además no soy adivino para saber que a uno de estas cajas le faltaba un maldito muñeco. Así que si quieres quejarte hazlo a la empresa que vende estos cereales.
- Ingenuamente el niño le pregunta, ¿ahí cree usted que me darán mi muñequito Dragon Ball?
- Ja ,ja,ja, rió el dueño.
El chico coge la caja, localiza la dirección , toma un bus y se dirige a la empresa. Llega después de media hora, conversa con el vigilante y le pregunta: “si está el señor que vende estas cajitas”.
- El de seguridad sorprendido le pregunta ¿para qué?.
- Es que quiero que me devuelva mi muñequito.
- ¿Cuál muñequito?.
- El que le falta a mi caja.
- Oye niño no molestes y ve con tus padres que deben estar preocupados.
- No me voy a ir hasta que me den mi muñequito.
- Colmado de impaciencia el vigilante lo lleva del brazo, lejos de la puerta.
De pronto se aparece una limosina enorme, era el dueño, a quien le causó mucha curiosidad el forcejeo que se estaba armando. Se acerca donde estaban forcejeando, de inmediato el vigilante se repone en posición de atención y saluda al dueño.
- Me puede explicar que está pasando aquí, ¿por qué está echando a este niño?.
- El niño interrumpe y le pregunta: ¿Usted es el que hace estas cajitas de cereales?.
- Sí, responde el dueño, ah con que usted es el mentiroso, el que engaña a los niños diciendo que nos va regalar dos muñequitos Dragon Ball, cuando solamente nos da uno.
- ¿ De qué estás hablando hijo?.
- No me llame hijo, porque yo ya tengo mi papá, además él no es mentiroso como usted.
En seguida, el dueño manda a llamar al gerente de producción.
- Sí señor ¿en qué puedo servirle?.
- Este niño me está diciendo que en una de nuestras cajas de cereales ha venido sólo un muñeco cuando la orden era dos.
- Ah no se preocupe señor, en la última producción uno de nuestros empleados por equivocación metió un muñeco en vez de dos.
- Pero si la última producción habíamos efectuado mil cajas de cereales replicó el dueño; eso quiere decir que mil niños deben estar decepcionados en estos momentos.
- Pero no lo tome trágicamente señor, nadie se va a dar cuenta.
- Nadie y este niño qué, ¿por qué no se me avisó antes?.
- Algo tan insignificante, no pensé que iba a ser de su preocupación, señor .
- Escúcheme bien, le dijo el dueño al gerente, cuando usted crea saber qué es o qué no es importante para mí lo llamaré para que reemplace a mi esposa, ¿me entendió?.
Y ahora mismo quiero que en la siguiente producción se introduzcan cuatro muñecos y no dos, a demás de una carta disculpándonos con nuestros clientes.
- Oiga señor. le dijo el chico, yo le he comprado esta cajita de cereales porque sabía que me iban a regalar dos muñequitos y solamente he conseguido uno.
-Mira hijo, burlonamente le contestó, con mucho gusto te lo cambiaría, pero lamentablemente la caja ya está abierta , así que no hay lugar a reclamo. Además no soy adivino para saber que a uno de estas cajas le faltaba un maldito muñeco. Así que si quieres quejarte hazlo a la empresa que vende estos cereales.
- Ingenuamente el niño le pregunta, ¿ahí cree usted que me darán mi muñequito Dragon Ball?
- Ja ,ja,ja, rió el dueño.
El chico coge la caja, localiza la dirección , toma un bus y se dirige a la empresa. Llega después de media hora, conversa con el vigilante y le pregunta: “si está el señor que vende estas cajitas”.
- El de seguridad sorprendido le pregunta ¿para qué?.
- Es que quiero que me devuelva mi muñequito.
- ¿Cuál muñequito?.
- El que le falta a mi caja.
- Oye niño no molestes y ve con tus padres que deben estar preocupados.
- No me voy a ir hasta que me den mi muñequito.
- Colmado de impaciencia el vigilante lo lleva del brazo, lejos de la puerta.
De pronto se aparece una limosina enorme, era el dueño, a quien le causó mucha curiosidad el forcejeo que se estaba armando. Se acerca donde estaban forcejeando, de inmediato el vigilante se repone en posición de atención y saluda al dueño.
- Me puede explicar que está pasando aquí, ¿por qué está echando a este niño?.
- El niño interrumpe y le pregunta: ¿Usted es el que hace estas cajitas de cereales?.
- Sí, responde el dueño, ah con que usted es el mentiroso, el que engaña a los niños diciendo que nos va regalar dos muñequitos Dragon Ball, cuando solamente nos da uno.
- ¿ De qué estás hablando hijo?.
- No me llame hijo, porque yo ya tengo mi papá, además él no es mentiroso como usted.
En seguida, el dueño manda a llamar al gerente de producción.
- Sí señor ¿en qué puedo servirle?.
- Este niño me está diciendo que en una de nuestras cajas de cereales ha venido sólo un muñeco cuando la orden era dos.
- Ah no se preocupe señor, en la última producción uno de nuestros empleados por equivocación metió un muñeco en vez de dos.
- Pero si la última producción habíamos efectuado mil cajas de cereales replicó el dueño; eso quiere decir que mil niños deben estar decepcionados en estos momentos.
- Pero no lo tome trágicamente señor, nadie se va a dar cuenta.
- Nadie y este niño qué, ¿por qué no se me avisó antes?.
- Algo tan insignificante, no pensé que iba a ser de su preocupación, señor .
- Escúcheme bien, le dijo el dueño al gerente, cuando usted crea saber qué es o qué no es importante para mí lo llamaré para que reemplace a mi esposa, ¿me entendió?.
Y ahora mismo quiero que en la siguiente producción se introduzcan cuatro muñecos y no dos, a demás de una carta disculpándonos con nuestros clientes.
17.3.10
FELICIDAD
Cuentan que un día se reunieron tres duendes en una cueva. Estaban tramando hacerle una broma al ser humano que consistía en esconderle la felicidad. Uno de ellos propuso esconderla en el fondo del mar.
No, de ninguna manera, dijo el otro porque el ser humano siendo creativo, ingenioso e inventor podría construir una nave que se sumergiera en el mar y podría encontrarla. Que les parece si la escondemos en el planeta más recóndito del universo. No, de ninguna manera, dijo el que se había opuesto en primera instancia porque el ser humano es creativo, ingenioso e inventor podría construir una nave que volara a través del universo y podría hallar su felicidad y eso no queremos. Entonces, uno de los duendes que había estado callado escuchando con atención a sus compañeros propuso esconder la felicidad dentro del hombre, porque se la pasaría buscando en el fondo del mar y en el universo y no se daría cuenta que la tiene en él.
Esta metáfora nos enseña que el ser humano pierde su tiempo hallando su felicidad en cosas externas y no la genera o la busca en él. Por eso me causa extrañeza el haber visto ayer en un programa de televisión muy popular para los amantes de la cultura por cable, diciendo que la imagen que debe tener un líder se basa en la apariencia física. Se basaban en que la parte física del ser humano es determinante para las relaciones interpersonales.
Muchos limones con una apariencia exquisita terminan siendo agrios.
proverbio árabe
Supongamos que nuestra empresa ha sido muy preciso a la hora de calificar su personal. Sabedor de que la apariencia física es determinante opta por poner las caras más bonitas de la ciudad en cada una de los departamentos de la compañía. Nuestra empresa dedicada a la venta de artículos ferreteros ha proveído a un taller de carpintería. Este carpintero se iba a quejar, pues los artículos proveídos resultaron ser de mala calidad. Éste irritado por el engaño va predeterminado a discutir con la persona responsable. El gerente de ventas, un adonis, lo atiende y trata de convencerlo y como por arte de magia calma al cliente sólo por su apariencia. De ninguna manera, el cliente indignado y el gerente de ventas sin ninguna estabilidad emocional que lo respalde cae también en la desesperación por no poder deshacerse de este ''cliente conflictivo'' .
Cuando uno trabaja en una empresa tiene como elemento fundamental para mantenerse en ella al compromiso, y por consecuencia natural de ese compromiso arraigada con las experiencia vividas, o convivencia de sus colegas y el futuro de la empresa hace que interiorice todo lo que concierne a ella. Es así que siempre llegamos a saber si nuestros productos son buenos o malos, o también caemos en el cinismo de efectuar la venta de nuestros productos como buenos a pesar que es por todos conocidos que son de mala calidad.
De nada nos sirve la apariencia física si no hay fundamento más fuerte que el de tener salud. Si queremos ser líderes empresariales mejoremos nuestra imagen interna y estabilicemos nuestro espíritu y nuestra mente.
Los mares más inmensos del mundo se alimentan de la inmensidad de los ríos que convergen en él.
Anónimo
Se imagina a Mohamas Ghandi alto, corpulento, atlético y con ojos azules. De ninguna manera. Ese hombre era todo lo contrario. En un ser tan pequeño cabía un alma tan grande. Y es con esta apariencia que lideró la resistencia inglesa solamente con la palabra, enfrentando muchas veces la avanzada belicidad del ejército inglés. Pero él tenía el arma más poderosa que puede tener especie alguna la palabra.
Cuando vamos a pagar los recibos por consumo telefónico. Muchas veces la encargada de cobrarlos tiene una actitud indiferente hacia nosotros, pareciera que no advierte la presencia del cliente. A pesar que es una chica hermosa, su interior está lleno de negativismo que hace que se comporte de esta manera. De otra parte, si tenemos a una persona que nos atiende de manera gentil, prácticamente de manera maternal o paternal, nos sentimos cómodos, a pesar que esta persona no es agraciada físicamente.
Cuando uno es feliz hace felices a los demás Anónimo
Yo soy feliz porque disfruto lo poco que tengo, realmente siento placer a la hora de trabajar, siendo conciente que los objetivos que me pueda trazar caerán por su propio peso serán la base para mantener mi felicidad o incluso aumentarla.
Aprendamos a hacer nuestra felicidad o a hallarla. Aprendamos a escuchar a nuestro corazón. Medite, amanezca con una sonrisa en los labios.
Disfrute realmente el viaje, más que el sitio a donde quiere llegar.
No, de ninguna manera, dijo el otro porque el ser humano siendo creativo, ingenioso e inventor podría construir una nave que se sumergiera en el mar y podría encontrarla. Que les parece si la escondemos en el planeta más recóndito del universo. No, de ninguna manera, dijo el que se había opuesto en primera instancia porque el ser humano es creativo, ingenioso e inventor podría construir una nave que volara a través del universo y podría hallar su felicidad y eso no queremos. Entonces, uno de los duendes que había estado callado escuchando con atención a sus compañeros propuso esconder la felicidad dentro del hombre, porque se la pasaría buscando en el fondo del mar y en el universo y no se daría cuenta que la tiene en él.
Esta metáfora nos enseña que el ser humano pierde su tiempo hallando su felicidad en cosas externas y no la genera o la busca en él. Por eso me causa extrañeza el haber visto ayer en un programa de televisión muy popular para los amantes de la cultura por cable, diciendo que la imagen que debe tener un líder se basa en la apariencia física. Se basaban en que la parte física del ser humano es determinante para las relaciones interpersonales.
Muchos limones con una apariencia exquisita terminan siendo agrios.
proverbio árabe
Supongamos que nuestra empresa ha sido muy preciso a la hora de calificar su personal. Sabedor de que la apariencia física es determinante opta por poner las caras más bonitas de la ciudad en cada una de los departamentos de la compañía. Nuestra empresa dedicada a la venta de artículos ferreteros ha proveído a un taller de carpintería. Este carpintero se iba a quejar, pues los artículos proveídos resultaron ser de mala calidad. Éste irritado por el engaño va predeterminado a discutir con la persona responsable. El gerente de ventas, un adonis, lo atiende y trata de convencerlo y como por arte de magia calma al cliente sólo por su apariencia. De ninguna manera, el cliente indignado y el gerente de ventas sin ninguna estabilidad emocional que lo respalde cae también en la desesperación por no poder deshacerse de este ''cliente conflictivo'' .
Cuando uno trabaja en una empresa tiene como elemento fundamental para mantenerse en ella al compromiso, y por consecuencia natural de ese compromiso arraigada con las experiencia vividas, o convivencia de sus colegas y el futuro de la empresa hace que interiorice todo lo que concierne a ella. Es así que siempre llegamos a saber si nuestros productos son buenos o malos, o también caemos en el cinismo de efectuar la venta de nuestros productos como buenos a pesar que es por todos conocidos que son de mala calidad.
De nada nos sirve la apariencia física si no hay fundamento más fuerte que el de tener salud. Si queremos ser líderes empresariales mejoremos nuestra imagen interna y estabilicemos nuestro espíritu y nuestra mente.
Los mares más inmensos del mundo se alimentan de la inmensidad de los ríos que convergen en él.
Anónimo
Se imagina a Mohamas Ghandi alto, corpulento, atlético y con ojos azules. De ninguna manera. Ese hombre era todo lo contrario. En un ser tan pequeño cabía un alma tan grande. Y es con esta apariencia que lideró la resistencia inglesa solamente con la palabra, enfrentando muchas veces la avanzada belicidad del ejército inglés. Pero él tenía el arma más poderosa que puede tener especie alguna la palabra.
Cuando vamos a pagar los recibos por consumo telefónico. Muchas veces la encargada de cobrarlos tiene una actitud indiferente hacia nosotros, pareciera que no advierte la presencia del cliente. A pesar que es una chica hermosa, su interior está lleno de negativismo que hace que se comporte de esta manera. De otra parte, si tenemos a una persona que nos atiende de manera gentil, prácticamente de manera maternal o paternal, nos sentimos cómodos, a pesar que esta persona no es agraciada físicamente.
Cuando uno es feliz hace felices a los demás Anónimo
Yo soy feliz porque disfruto lo poco que tengo, realmente siento placer a la hora de trabajar, siendo conciente que los objetivos que me pueda trazar caerán por su propio peso serán la base para mantener mi felicidad o incluso aumentarla.
Aprendamos a hacer nuestra felicidad o a hallarla. Aprendamos a escuchar a nuestro corazón. Medite, amanezca con una sonrisa en los labios.
Disfrute realmente el viaje, más que el sitio a donde quiere llegar.
16.3.10
EL JEFE Y EL LÍDER
El jefe de una empresa convoca a sus trabajadores a una reunión para pedirles; en cambio, el LÍDER los convoca para ofrecerles. Tanto va EL AGUA AL CÁNTARO que termina por romperse.
Cuentan que un entrenador de tenis se esforzaba por enseñar a su jugador todos los secretos de ese deporte, entrenaban duro, lo hacía practicar día, tarde y noche con una rudeza que imitaba al lenguaje que utilizaba. Las palabras que salían de la boca del manager eran verdaderamente fuertes, inclusO ya colmaban la paciencia del jugador, quien por temor a los gritos no se atrevía a decirle el malestar que sentía. Y en varias oportunidades quiso abandonar; pero lo peor de todo, es que ya había perdido la pasión por el deporte y había alcanzado el techo, ese límite que sentimos a veces las personas cuando nos damos cuenta que ya no queremos o no podemos hacer nada más. Se acercaba el campeonato nacional de tenis y el entrenador sugiere que el tenista dispute cinco partidos previos. El resultado final fue desastroso, perdió todos los partidos. Enfurecido el entrenador se dirige a los vestuarios a verlo; lo observa derrotado y le grita diciéndole: “ idiota aprende a perder”, a lo que el tenista lleno de ira le responde, perder sí sé, lo que no sé es cómo ganar...
Las columnas más sólidas terminaron desplomándose por la presión del techo
A ninguna persona que se autoestime le simpatiza hacer las cosas presionado. Si es que verdaderamente los líderes empresariales queremos hacer de nuestras empresas exitosas y con una hegemonía en el mercado, es mejor que aprendamos hoy mismo a motivar a nuestros trabajadores. No esperar la circunstancia perfecta. En este preciso instante debemos decidir el futuro de nuestra empresa como un compacto familiar, con todas las características que implica una verdadera familia. Por ejemplo, nosotros como padres, tratamos de educar a nuestros hijos de la mejor manera, tal vez consultamos libros, contratamos a especialistas, pedimos ayuda a nuestros parientes, amigos cercanos o lejanos, pero a alguien que verdaderamente nos de las fórmulas para construir ciudadanos de primera. Entonces, hagamos lo mismo con nuestro personal. No hay imagen más extraordinaria para cualquier empresario que ver a su gente trabajando en armonía y con dedicación. De la misma forma, no hay cuadro más perfecto para el maestro que el ver a sus alumnos trabajando concentrados y entusiasmados. ¿Pero cómo se logra? Definitivamente que la respuesta no sale de la habilidad de un jefe. Según las academias oficiales de las lenguas en el mundo definen al jefe como la persona que tiene a otras bajo sus órdenes; pero más que una estricta definición, los mismos jefes han desprestigiado el término, algo así como lo que ha pasado con la palabra ambición, que a todas luces, para los que somos emprendedores, está sobre entendido que sin ambición no lograríamos los objetivos que nos trazamos. Pero, los malos empresarios, los políticos corruptos o el equivocado ciudadano común y corriente ha desorientado a otras personas que aún no se trazaban proyectos ambiciosos a ver este término como algo sucio o inmoral.
Los jefes son como los paneles de publicidad, te ofrecen de todo y te dicen dónde conseguirlo, pero no se mueven para ayudarte a encontrarlos.
Es común ver en las empresas a jefes que en algún momento fueron empleados; y lo más increíble es que habiendo superado los errores de los cuales hoy reniega, no es capaz de orientar a aquel que los comete y que indudablemente son los mismos que él cometió. Es que resulta cómodo para el ego del jefe saber que hay en la empresa que ahora maneja personas que están debajo de él y que de alguna manera resulta un indicador del desarrollo que va adquiriendo cada uno, para así poder ser objeto de su manipulación. Es muy común escuchar entre los jefes o los mismos compañeros de un trabajador nuevo decir que está bien que se equivoque, porque así aprenderá, que sufra para que vea lo que se siente y el sacrificio que requiere cada cosa. Pero no falta uno que le pide al más antiguo que le apoye al nuevo, que le de consejos y así tome sus precauciones para que no le siga gritando el jefe. A lo que el antiguo le responde, estás loco, yo sufrí mucho, ahora que sufra él y aprenda.
La palabra pecado deriva de pecus, que significa pie defectuoso, pie incapaz de recorrer un camino. La forma de corregir el pecado es andando siempre hacia adelante, adaptándose a nuevas situaciones y recibiendo, a cambio, las bendiciones que la vida da con tanta generosidad a los que le piden, ésta es la tarea de un verdadero líder de empresa.
Cuando el individuo que direcciona una empresa a objetivos que no se adaptan a la realidad de la mente del mediocre y trasciende la responsabilidad de los que solamente cumplen su labor sin comprometerse verdaderamente con ella, corre el riesgo de alcanzar el éxito. Sin embargo, es conciente que él jamás va a poder alcanzarlo solo. Sabe que necesita de su gente, por eso enseña a sus trabajadores y aprende de ellos, un principio educativo que los maestros también deberían tener presente a la hora de interactuar con sus alumnos. Si el director del departamento de reparto se equivocó, el líder no lo reprende delante de todos, en un momento adecuado y de apacible tranquilidad conversan, construyen y hacen de la experiencia un pretexto para agigantarse.
En cierta ocasión la negligencia del gerente de ventas de la IBM le ocasionó una pérdida de $600. 000. El tipo con el ánimo por el suelo, acobardado y frustrado se acerca a Tomas Wattson diciéndole que renunciaba a la empresa, porque no estaba capacitado para dirigir un cargo tan importante. A lo que el Presidente de la IBM le responde, vuelve enseguida a tu trabajo que acabo de invertir esos $600 000 en tu capacitación.
El Líder tiene la virtud del Cicopompo
Como en la mitología griega, el Cicopompo conducía a las almas a otro mundo, el Líder conduce con una consolidada inteligencia emocional a sus empleados hacia el mundo del éxito y les enseña a enseñar al personal nuevo que va contratando la empresa a conducirse por el mismo camino.
Por todo lo dicho...
El Jefe - El Líder
- Dirige - Orienta
- Habla - Comunica
- Llama la atención
al empleado delante - Le llama la atención a solas y
de todo el personal lo felicita en público.
- Está pendiente - Está más pendiente de los
de los errores aciertos que de los errores
- Ante los errores - Ante los errores se agiganta se le cae el mundo
- Impone - Propone
- Trabaja - Disfruta lo que hace
- Alcanza objetivos - Alcanza el éxito
- Puede ser efectivo - Es asertivo
- Está acostumbrado a ver - Aplica la Tecnología de lo Obvio
Cuentan que un entrenador de tenis se esforzaba por enseñar a su jugador todos los secretos de ese deporte, entrenaban duro, lo hacía practicar día, tarde y noche con una rudeza que imitaba al lenguaje que utilizaba. Las palabras que salían de la boca del manager eran verdaderamente fuertes, inclusO ya colmaban la paciencia del jugador, quien por temor a los gritos no se atrevía a decirle el malestar que sentía. Y en varias oportunidades quiso abandonar; pero lo peor de todo, es que ya había perdido la pasión por el deporte y había alcanzado el techo, ese límite que sentimos a veces las personas cuando nos damos cuenta que ya no queremos o no podemos hacer nada más. Se acercaba el campeonato nacional de tenis y el entrenador sugiere que el tenista dispute cinco partidos previos. El resultado final fue desastroso, perdió todos los partidos. Enfurecido el entrenador se dirige a los vestuarios a verlo; lo observa derrotado y le grita diciéndole: “ idiota aprende a perder”, a lo que el tenista lleno de ira le responde, perder sí sé, lo que no sé es cómo ganar...
Las columnas más sólidas terminaron desplomándose por la presión del techo
A ninguna persona que se autoestime le simpatiza hacer las cosas presionado. Si es que verdaderamente los líderes empresariales queremos hacer de nuestras empresas exitosas y con una hegemonía en el mercado, es mejor que aprendamos hoy mismo a motivar a nuestros trabajadores. No esperar la circunstancia perfecta. En este preciso instante debemos decidir el futuro de nuestra empresa como un compacto familiar, con todas las características que implica una verdadera familia. Por ejemplo, nosotros como padres, tratamos de educar a nuestros hijos de la mejor manera, tal vez consultamos libros, contratamos a especialistas, pedimos ayuda a nuestros parientes, amigos cercanos o lejanos, pero a alguien que verdaderamente nos de las fórmulas para construir ciudadanos de primera. Entonces, hagamos lo mismo con nuestro personal. No hay imagen más extraordinaria para cualquier empresario que ver a su gente trabajando en armonía y con dedicación. De la misma forma, no hay cuadro más perfecto para el maestro que el ver a sus alumnos trabajando concentrados y entusiasmados. ¿Pero cómo se logra? Definitivamente que la respuesta no sale de la habilidad de un jefe. Según las academias oficiales de las lenguas en el mundo definen al jefe como la persona que tiene a otras bajo sus órdenes; pero más que una estricta definición, los mismos jefes han desprestigiado el término, algo así como lo que ha pasado con la palabra ambición, que a todas luces, para los que somos emprendedores, está sobre entendido que sin ambición no lograríamos los objetivos que nos trazamos. Pero, los malos empresarios, los políticos corruptos o el equivocado ciudadano común y corriente ha desorientado a otras personas que aún no se trazaban proyectos ambiciosos a ver este término como algo sucio o inmoral.
Los jefes son como los paneles de publicidad, te ofrecen de todo y te dicen dónde conseguirlo, pero no se mueven para ayudarte a encontrarlos.
Es común ver en las empresas a jefes que en algún momento fueron empleados; y lo más increíble es que habiendo superado los errores de los cuales hoy reniega, no es capaz de orientar a aquel que los comete y que indudablemente son los mismos que él cometió. Es que resulta cómodo para el ego del jefe saber que hay en la empresa que ahora maneja personas que están debajo de él y que de alguna manera resulta un indicador del desarrollo que va adquiriendo cada uno, para así poder ser objeto de su manipulación. Es muy común escuchar entre los jefes o los mismos compañeros de un trabajador nuevo decir que está bien que se equivoque, porque así aprenderá, que sufra para que vea lo que se siente y el sacrificio que requiere cada cosa. Pero no falta uno que le pide al más antiguo que le apoye al nuevo, que le de consejos y así tome sus precauciones para que no le siga gritando el jefe. A lo que el antiguo le responde, estás loco, yo sufrí mucho, ahora que sufra él y aprenda.
La palabra pecado deriva de pecus, que significa pie defectuoso, pie incapaz de recorrer un camino. La forma de corregir el pecado es andando siempre hacia adelante, adaptándose a nuevas situaciones y recibiendo, a cambio, las bendiciones que la vida da con tanta generosidad a los que le piden, ésta es la tarea de un verdadero líder de empresa.
Cuando el individuo que direcciona una empresa a objetivos que no se adaptan a la realidad de la mente del mediocre y trasciende la responsabilidad de los que solamente cumplen su labor sin comprometerse verdaderamente con ella, corre el riesgo de alcanzar el éxito. Sin embargo, es conciente que él jamás va a poder alcanzarlo solo. Sabe que necesita de su gente, por eso enseña a sus trabajadores y aprende de ellos, un principio educativo que los maestros también deberían tener presente a la hora de interactuar con sus alumnos. Si el director del departamento de reparto se equivocó, el líder no lo reprende delante de todos, en un momento adecuado y de apacible tranquilidad conversan, construyen y hacen de la experiencia un pretexto para agigantarse.
En cierta ocasión la negligencia del gerente de ventas de la IBM le ocasionó una pérdida de $600. 000. El tipo con el ánimo por el suelo, acobardado y frustrado se acerca a Tomas Wattson diciéndole que renunciaba a la empresa, porque no estaba capacitado para dirigir un cargo tan importante. A lo que el Presidente de la IBM le responde, vuelve enseguida a tu trabajo que acabo de invertir esos $600 000 en tu capacitación.
El Líder tiene la virtud del Cicopompo
Como en la mitología griega, el Cicopompo conducía a las almas a otro mundo, el Líder conduce con una consolidada inteligencia emocional a sus empleados hacia el mundo del éxito y les enseña a enseñar al personal nuevo que va contratando la empresa a conducirse por el mismo camino.
Por todo lo dicho...
El Jefe - El Líder
- Dirige - Orienta
- Habla - Comunica
- Llama la atención
al empleado delante - Le llama la atención a solas y
de todo el personal lo felicita en público.
- Está pendiente - Está más pendiente de los
de los errores aciertos que de los errores
- Ante los errores - Ante los errores se agiganta se le cae el mundo
- Impone - Propone
- Trabaja - Disfruta lo que hace
- Alcanza objetivos - Alcanza el éxito
- Puede ser efectivo - Es asertivo
- Está acostumbrado a ver - Aplica la Tecnología de lo Obvio
23.11.09
4. NO EVITES LOS PROBLEMAS, APRENDE A RESOLVERLOS
Hace tiempo escuché decir a alguien que en lugar de evitar los problemas deberíamos de afrontarlos y resolverlos.
Hay varias cosas que decir sobre esto, pero trataré de ser breve, preciso y didáctico.
Cuando evitamos los problemas corremos el riesgo, como enseña la canción de Julio Iglesias, de tropezar con la misma piedra.
Hace algún tiempo me tocó ser tutor de las chicas de quinto ciclo de la carrera de secretariado. En nuestras sesiones de tutoría hablamos de diversos temas, pero hubo uno que se puso bastante espinoso.
Cuando las alumnas me confesaron que por mayoría de votos habían decidido que yo fuese su tutor, porque el que la dirección les había asignado al inicio de la carrera no les caía bien, tuve que dejar de lado el tópico programado para esa sesión y abordar el nuevo tema que estaba infiltrándose.
Les dije que me dieran las razones por las que no les agradaba el antiguo tutor; el objeto de mi pregunta tenía como propósito comprobar si todas las señoritas tenían el mismo sentir. Claro, como suele darse en estos casos, la conclusión que se desprende luego de la elección de un nuevo tutor, es que después de todo el anterior no era tan malo, o si lo era no lo había sido con todas. Incluso, se produjo un par de discusiones acaloradas entre las señoritas sentadas en el extremo derecho y el izquierdo del salón, saliendo a la luz una verdad oculta a mis ojos hasta ese momento: el grupo estaba dividido.
En plena discusión un par de señoritas comenzaron a gritar e insultarse, así que les ordené callarse.
Cuando el salón estuvo en silencio les hice recordar que en nuestro instituto al tutor se le evalúa con diligencia, buscando compatibilidad entre el perfil del maestro y el del grupo de estudiantes, luego que le es asignado la sección para liderarlo durante los seis ciclos que dura la carrera, pasa por un período de capacitación con los psicólogos del instituto. Al haberme ustedes elegido como su nuevo tutor, cosa que les agradezco, aunque ya me sentía bastante contento enseñándoles el curso de Business Letter Writing, han interrumpido un proceso debidamente planificado con el maestro que me antecedió, así la dirección académica me haya entrenado con el Programa de Tutoría y Orientación Vocacional durante los meses de vacaciones.
No obstante, pareciera que nada grave pasó con este cambio. En fin, ya estamos acá, así que les debo confesar que ustedes están perdiendo y seguirán perdiendo por un tiempo más.
Una de mis alumnas alzó la mano y me pregunto por qué.
- Muy sencillo, señoritas. No han aprendido la lección.
- ¿Cuál lección?, interrogó otra alumna.
- No han afrontado el “problema” que tenían de incompatibilidad con el antiguo tutor y, mas bien, prefirieron evadir el asunto eligiendo a otro docente.
Apliquemos este caso a su futura labor como secretarias ejecutivas. Imaginen a un ogro como jefe, un ejecutivo cuyo carácter no compatibiliza con el suyo, un gerente muy inteligente, preparado, la estrella de la organización, sin embargo su estilo de trabajo es tan especial que a veces a ustedes las saca de quicio. En fin, si aplicamos la actitud recién tomada con su antiguo tutor, deberíamos hacer una votación para elegir a un nuevo jefe, ¿no les parece?, o con un poco más de osadía podríamos ir donde el dueño de la empresa para pedirle que nos cambie de jefe. Inadmisible.
- Professor (en inglés), me dice Claudia queriendo intervenir (así me llaman las chicas de la carrera de secretariado), si yo tuviera a un jefe como esos “me quito” (me retiro) del trabajo y me busco otro.
_ …
Luego de un silencio largo que hubo en el aula por haber dicho lo que dijo, sugiriéndonos con su intervención la idea de que los puestos de trabajo son como los panes calentitos que uno consigue por las mañanas.
_ Professor, siguió hablando Claudia, Yo, la verdad, chicas, no aguanto pulgas (no resisto) a jefes o jefas engreídos.
_ ¿Quién de ustedes, ya está ejerciendo la carrera?, pregunté
_ Yo, me contestó Mónica.
_ ¿Te ha tocado algún jefe como estos?
_ Hace cinco meses, professor.
_ ¿Qué hiciste?
_ Me quité
Cuando dijo “me quité” noté que sus ojos giraron mientras inclinaba la cabeza. Algo escondía en su respuesta y yo intuía qué era.
_ Me puedes decir dónde estás trabajando actualmente y desde cuándo.
_ En un consultorio de abogados, desde hace tres meses.
_ Describe a tu nuevo jefe.
_ Igual de ogro que el anterior.
_ Se dan cuenta, chicas. Cuando evitamos el problema corremos el riesgo de volver a toparnos con él.
No les estoy diciendo que soporten maltratos e irregularidades con tal de conservar sus empleos. Imposible que mis ideas se chorreen (se conduzcan) por allí. Porque aquel trabajador que soporta las humillaciones, también será capaz de aceptar soborno, acoso sexual e incumplimiento de sus beneficios laborales, entre otras agresiones, y, rotundamente, a causa de su autoestima venida a menos, será incapaz de defenderse, comunicarlo a las autoridades respectivas, o simplemente imponer una denuncia contra sus agresores.
_Yo estuve trabajando para una exportadora de papeles, intervino Melissa. Lo dos primeros meses me sentí bastante cómoda, pero cuando despidieron a mi jefe y pusieron a una jefa gritona y autoritaria en su reemplazo, me salí del trabajo. A los dos días, dejé mi currículo en una agencia de viajes y a la semana me llamaron para ocupar el puesto de secretaria. Ya llevo seis meses en este trabajo y me va de lo mejor. En mi caso no se cumple lo que usted dice
_ Melissa, no existe receta mágica alguna, tampoco cien por ciento de certeza que lo que sirve para otros sirva para uno. Sin embargo, a pesar de que te está yendo de lo mejor, situación que me enorgullece como maestro, es mi obligación decir y no para bajar tu entusiasmo que todavía no has aprendido a afrontar el problema de incompatibilidad de caracteres. Tu antigua jefa, ¿alguna vez te gritó?
_ A mí solamente una vez, pero a los de mantenimiento acostumbraba humillarlos.
_ Supongo que tú eras su secretaria personal.
_ Sí, professor
_ No voy a preguntarte por qué te gritó, ya que las cosas privadas se hablan en privado.
_ No se preocupe, professor, me interrumpió. Mis amigas pueden saber. Me alzó la voz porque escribí por error agradecimiento con s en vez de c.
_ ¿Hablaste con tu ex jefa sobre cómo te sentiste a causa de sus gritos?
_ No. Es que no puedo hablar con personas así.
_ ¿Al menos lo intentaste? Responde con sinceridad.
_ Tampoco.
_ ¿Siempre actuaba de manera autoritaria cada vez que te reunías con ella?, ya que como secretaria personal las reuniones, supongo, eran seguidas.
_ No actuaba así siempre, por eso me dolió cuando me humilló.
_ Decía Gengis Jan que cualquier acción motivada por la furia, es una acción condenada al fracaso. Si hay alguna conclusión que debemos de sacar de tu caso, es que pateaste el tablero de ajedrez en lugar de hacer una jugada con astucia.
_ Entiendo.
_ Ahora sabemos por qué Claudia, Mónica y Melissa pidieron cambio de tutor, simplemente porque en sus respectivas experiencias laborales no abordaron el problema y menos intentaron solucionarlo, sólo escaparon de él. Reflexionemos sobre la imposibilidad de que ustedes tengan la opción de cambiar de tutor, derecho que se les concede no sólo por el hecho de que sea un profesor compatible el que los lidere, sino porque al ser el nuestro un instituto privado, ustedes mantienen con su pago mensual la continuidad del instituto. Esto les concede mayor prerrogativa sobre los chicos que estudian en institutos públicos, quienes para hacer valer su derecho sobre una autoridad mal elegida o equivocadamente asignada, utilizan los patios de las facultades para protestar, lanzando improperios en algunos caos y en otros haciendo destrozos.
_ Las personas sensatas sabemos que siempre escuchar será más importante que hablar. Si eso no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos orejas y una sola boca, ¿no les parece? Y yo conozco al anterior profesor y no les quepa la menor duda que es una persona sensata.
Equivóquense cuantas veces puedan, chicas, pero nunca huyan de los retos, si su integridad física y moral están a salvo, entonces jamás duden en asumir los desafíos que Dios les brinda sabiamente.
Hay varias cosas que decir sobre esto, pero trataré de ser breve, preciso y didáctico.
Cuando evitamos los problemas corremos el riesgo, como enseña la canción de Julio Iglesias, de tropezar con la misma piedra.
Hace algún tiempo me tocó ser tutor de las chicas de quinto ciclo de la carrera de secretariado. En nuestras sesiones de tutoría hablamos de diversos temas, pero hubo uno que se puso bastante espinoso.
Cuando las alumnas me confesaron que por mayoría de votos habían decidido que yo fuese su tutor, porque el que la dirección les había asignado al inicio de la carrera no les caía bien, tuve que dejar de lado el tópico programado para esa sesión y abordar el nuevo tema que estaba infiltrándose.
Les dije que me dieran las razones por las que no les agradaba el antiguo tutor; el objeto de mi pregunta tenía como propósito comprobar si todas las señoritas tenían el mismo sentir. Claro, como suele darse en estos casos, la conclusión que se desprende luego de la elección de un nuevo tutor, es que después de todo el anterior no era tan malo, o si lo era no lo había sido con todas. Incluso, se produjo un par de discusiones acaloradas entre las señoritas sentadas en el extremo derecho y el izquierdo del salón, saliendo a la luz una verdad oculta a mis ojos hasta ese momento: el grupo estaba dividido.
En plena discusión un par de señoritas comenzaron a gritar e insultarse, así que les ordené callarse.
Cuando el salón estuvo en silencio les hice recordar que en nuestro instituto al tutor se le evalúa con diligencia, buscando compatibilidad entre el perfil del maestro y el del grupo de estudiantes, luego que le es asignado la sección para liderarlo durante los seis ciclos que dura la carrera, pasa por un período de capacitación con los psicólogos del instituto. Al haberme ustedes elegido como su nuevo tutor, cosa que les agradezco, aunque ya me sentía bastante contento enseñándoles el curso de Business Letter Writing, han interrumpido un proceso debidamente planificado con el maestro que me antecedió, así la dirección académica me haya entrenado con el Programa de Tutoría y Orientación Vocacional durante los meses de vacaciones.
No obstante, pareciera que nada grave pasó con este cambio. En fin, ya estamos acá, así que les debo confesar que ustedes están perdiendo y seguirán perdiendo por un tiempo más.
Una de mis alumnas alzó la mano y me pregunto por qué.
- Muy sencillo, señoritas. No han aprendido la lección.
- ¿Cuál lección?, interrogó otra alumna.
- No han afrontado el “problema” que tenían de incompatibilidad con el antiguo tutor y, mas bien, prefirieron evadir el asunto eligiendo a otro docente.
Apliquemos este caso a su futura labor como secretarias ejecutivas. Imaginen a un ogro como jefe, un ejecutivo cuyo carácter no compatibiliza con el suyo, un gerente muy inteligente, preparado, la estrella de la organización, sin embargo su estilo de trabajo es tan especial que a veces a ustedes las saca de quicio. En fin, si aplicamos la actitud recién tomada con su antiguo tutor, deberíamos hacer una votación para elegir a un nuevo jefe, ¿no les parece?, o con un poco más de osadía podríamos ir donde el dueño de la empresa para pedirle que nos cambie de jefe. Inadmisible.
- Professor (en inglés), me dice Claudia queriendo intervenir (así me llaman las chicas de la carrera de secretariado), si yo tuviera a un jefe como esos “me quito” (me retiro) del trabajo y me busco otro.
_ …
Luego de un silencio largo que hubo en el aula por haber dicho lo que dijo, sugiriéndonos con su intervención la idea de que los puestos de trabajo son como los panes calentitos que uno consigue por las mañanas.
_ Professor, siguió hablando Claudia, Yo, la verdad, chicas, no aguanto pulgas (no resisto) a jefes o jefas engreídos.
_ ¿Quién de ustedes, ya está ejerciendo la carrera?, pregunté
_ Yo, me contestó Mónica.
_ ¿Te ha tocado algún jefe como estos?
_ Hace cinco meses, professor.
_ ¿Qué hiciste?
_ Me quité
Cuando dijo “me quité” noté que sus ojos giraron mientras inclinaba la cabeza. Algo escondía en su respuesta y yo intuía qué era.
_ Me puedes decir dónde estás trabajando actualmente y desde cuándo.
_ En un consultorio de abogados, desde hace tres meses.
_ Describe a tu nuevo jefe.
_ Igual de ogro que el anterior.
_ Se dan cuenta, chicas. Cuando evitamos el problema corremos el riesgo de volver a toparnos con él.
No les estoy diciendo que soporten maltratos e irregularidades con tal de conservar sus empleos. Imposible que mis ideas se chorreen (se conduzcan) por allí. Porque aquel trabajador que soporta las humillaciones, también será capaz de aceptar soborno, acoso sexual e incumplimiento de sus beneficios laborales, entre otras agresiones, y, rotundamente, a causa de su autoestima venida a menos, será incapaz de defenderse, comunicarlo a las autoridades respectivas, o simplemente imponer una denuncia contra sus agresores.
_Yo estuve trabajando para una exportadora de papeles, intervino Melissa. Lo dos primeros meses me sentí bastante cómoda, pero cuando despidieron a mi jefe y pusieron a una jefa gritona y autoritaria en su reemplazo, me salí del trabajo. A los dos días, dejé mi currículo en una agencia de viajes y a la semana me llamaron para ocupar el puesto de secretaria. Ya llevo seis meses en este trabajo y me va de lo mejor. En mi caso no se cumple lo que usted dice
_ Melissa, no existe receta mágica alguna, tampoco cien por ciento de certeza que lo que sirve para otros sirva para uno. Sin embargo, a pesar de que te está yendo de lo mejor, situación que me enorgullece como maestro, es mi obligación decir y no para bajar tu entusiasmo que todavía no has aprendido a afrontar el problema de incompatibilidad de caracteres. Tu antigua jefa, ¿alguna vez te gritó?
_ A mí solamente una vez, pero a los de mantenimiento acostumbraba humillarlos.
_ Supongo que tú eras su secretaria personal.
_ Sí, professor
_ No voy a preguntarte por qué te gritó, ya que las cosas privadas se hablan en privado.
_ No se preocupe, professor, me interrumpió. Mis amigas pueden saber. Me alzó la voz porque escribí por error agradecimiento con s en vez de c.
_ ¿Hablaste con tu ex jefa sobre cómo te sentiste a causa de sus gritos?
_ No. Es que no puedo hablar con personas así.
_ ¿Al menos lo intentaste? Responde con sinceridad.
_ Tampoco.
_ ¿Siempre actuaba de manera autoritaria cada vez que te reunías con ella?, ya que como secretaria personal las reuniones, supongo, eran seguidas.
_ No actuaba así siempre, por eso me dolió cuando me humilló.
_ Decía Gengis Jan que cualquier acción motivada por la furia, es una acción condenada al fracaso. Si hay alguna conclusión que debemos de sacar de tu caso, es que pateaste el tablero de ajedrez en lugar de hacer una jugada con astucia.
_ Entiendo.
_ Ahora sabemos por qué Claudia, Mónica y Melissa pidieron cambio de tutor, simplemente porque en sus respectivas experiencias laborales no abordaron el problema y menos intentaron solucionarlo, sólo escaparon de él. Reflexionemos sobre la imposibilidad de que ustedes tengan la opción de cambiar de tutor, derecho que se les concede no sólo por el hecho de que sea un profesor compatible el que los lidere, sino porque al ser el nuestro un instituto privado, ustedes mantienen con su pago mensual la continuidad del instituto. Esto les concede mayor prerrogativa sobre los chicos que estudian en institutos públicos, quienes para hacer valer su derecho sobre una autoridad mal elegida o equivocadamente asignada, utilizan los patios de las facultades para protestar, lanzando improperios en algunos caos y en otros haciendo destrozos.
_ Las personas sensatas sabemos que siempre escuchar será más importante que hablar. Si eso no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos orejas y una sola boca, ¿no les parece? Y yo conozco al anterior profesor y no les quepa la menor duda que es una persona sensata.
Equivóquense cuantas veces puedan, chicas, pero nunca huyan de los retos, si su integridad física y moral están a salvo, entonces jamás duden en asumir los desafíos que Dios les brinda sabiamente.
16.9.09
3. DIRECTOR, CABEZA DE LA EMPREZA O MI DIRECTOR "ME METE CABEZA" EN LA EMPRESA
'En el Perú la expresión “meter cabeza” significa dejar de pagar, estafar o robar a alguien.
Hace tres meses sustenté un proyecto ante la directora general y el coordinador de proyectos del instituto tecnológico donde trabajo como profesor. Aún recuerdo algunas escenas de la reunión que me dejaron bastante infeliz. Lejos de saber si le iban a dar luz verde o no a mi trabajo, -me enteré de su aprobación en la cafetería del campus por medio de una amiga y, al mismo tiempo, también supe que la responsabilidad de su ejecución se lo habían dado a un tercero, a una tercera para ser exacto: la hermana menor de la directora-, lo que me llamó la atención fue la actitud de los ejecutivos. La exposición duró casi una hora y aunque los dos estaban ahí, los sentía ausentes; hasta ese instante inexplicable en la personalidad de la directora, una mujer caracterizada por ser de trato amable y cortés, así yo tenía dibujada su imagen en mi mente, aunque debo ser sincero: nunca, hasta la fecha de la sustentación, tuve oportunidad de estar en privado con ella,- todas las reuniones siempre habían sido masivas: inauguración del semestre académico, día del maestro, aniversario de la institución, etc.-, sin embargo mi cerebro la había categorizado con las cualidades ya expuestas, inherentes a ese carácter dulce y empático que terminó desvirtuándose el día de la presentación. Esa categorización arraigada a la naturaleza misma de nuestro cerebro hace de la idea que tenemos sobre alguien se convierta en una verdad inquebrantable ante cualquier situación, momento y lugar, sin importar que sólo hayamos visto una parte del accionar de nuestro personaje.
Efectivamente, ella estaba frente a mí “escuchándome”, contestando, según pude calcular, quince veces el celular y otras tantas manipulando su agenda electrónica, todas ellas de variadas formas: sea recostándose sobre la silla giratoria, parándose de puntitas y balanceando su cuerpo simulando unos pasitos de gimnasia, o saliendo de la oficina presurosamente, tal vez para buscar privacidad, aunque hablaba tan fuerte que de todos modos lograba escuchar nítidamente su voz. En fin, creo que ella sabía que yo sabía que ella no sabía nada de lo que hasta ese momento pude haber dicho, sólo atinaba a regalarme de cuando en cuando sus sonrisitas cumplidoras, esas que sirven para disimular alguna falta.
Al final de la reunión hubo una serie de preguntas, todas por supuesto hechas por el director de proyectos y a las que pude responder con seguridad y destreza. Sin embargo, cuando me disponía a retirarme, la directora intervino diciendo algo que me desencajó:
Profe, el proyecto de relanzamiento de nuestro centro de idiomas que está presentando se parece bastante al plan que la dirección elaboró el semestre pasado, lo único nuevo y que no habíamos considerado es el punto deferente a la publicidad sobre la carrocería de los ómnibus de transporte público.
Mientras ella decía estas palabras, el coordinador movía la cabeza en son de complicidad, e inmediatamente comencé a sentir un cosquilleo en el estómago y empezó a sudarme las manos. Todo yo infundido en contrición, porque sentía que mi proyecto, presentado de modo virtual y físico, se escurría de mis manos bajo una nueva modalidad de piratería.
Mientras los dos me agradecían por haber intentado ayudar a la institución, el tono de voz de la directora era de pena porque veía que yo había hecho un esfuerzo encomiable por aportar, “pero tal vez para la próxima tenga más suerte”, me dijo cuando me acompañaba a la puerta ofreciéndome en el futuro, ese futuro indescifrable del cual uno no puede dar fe si lo alcanzará, ocupar un cargo administrativo con un sueldo tres veces superior a lo que hoy gano como docente.
_Adiós profe, gracias por todo. Cerró la puerta.
2. SEMBREMOS NUESTRA PRIMERA ACCIÓN
El gran Aristófanes dijo alguna vez que la estupidez bien puede ser muestra de inmadurez, pero cuando se es estúpido luego de haber madurado, definitivamente será nuestra compañera hasta la muerte.
Había un viejo pescador que tenía cuatro hijos a quienes increíblemente no les gustaba pescar. Su padre siempre les quiso enseñar el oficio de la pesca, pero estos nunca sintieron atracción por ello; en realidad no sentían atracción por ningún oficio y la cama se había convertido en su mejor amiga. El pescador se despertaba diariamente a las cuatro de la mañana para hacerse a la mar, después de una ardua jornada de trabajo regresaba a la hora del almuerzo, veía con gran frustración cómo sus hijos acababan de levantarse de la cama. Le recriminaba a su esposa la falta de carácter, le reprochaba por no llamarles la atención y haberlos acostumbrado a ser ociosos.
_Siempre les llamo la atención, pero nunca me hacen caso, dijo ella.
_Acaso no puedes ponerte fuerte, mira lo holgazanes que se han puesto.
_ Pero, qué quieres que haga, no tienen voluntad para trabajar.
El pescador dirigiéndose a sus hijos...
_ No les he dicho a ustedes que se levanten temprano. ¡Carajo!. Los tres ya han pasado los veinte años y no son capaces de ganarse los alimentos con el sudor de su frente.
_Uno de los hijos respondió: “Mira mamá, cómo se comporta mi papá con nosotros. Creo que ya no nos quiere”.
_¿Cuándo dejarán de ser ociosos?, les replicó el padre muy angustiado.
_Ya ves mamá cómo nos trata, seguro que le ha ido mal en el puerto y viene a desquitarse con nosotros.
_Tampoco los trates así querido.
_Desde ahora, si cualquiera de ellos quiere comer va a tener que trabajar, de lo contrario se morirán de hambre, por lo que se refiere a mí, no les voy a dar ni un plato de comida más.
_Tampoco les digas eso, ellos son tus hijos, son tu sangre y no querrás que se mueran de hambre, si tú haces esos yo me voy con mis hijos a vivir a otro lado.
_Ya ves como tú ayudas para que éstos sean así, si no fuese por ti hace rato que los hubiese dado tremenda golpiza por ociosos.
_Ustedes también cuándo piensan trabajar; jamás les ha faltado nada, su papá se ha encargado de darles todo lo que necesitan; piensen además en su salud que ya está deteriorada, si le pasa algo quién va a hacerse cargo de la casa, yo también ya me siento muy cansada, son tantos años dedicados a su padre y a la crianza de ustedes, por favor hijos les pido que se pongan a trabajar.
_Mamá, tú también ya vas a empezar.
El pescador recordó un secreto que le había contado su padre a él y que era muy comentado entre los pescadores. Creyó que era buen momento para hacérselos saber a sus hijos.
_Bueno, como ustedes no quieren trabajar , yo no sé como harán para vivir, su madre y yo ya estamos demasiado viejos y nuestra muerte está cerca, yo los amo y es verdad, como dice su madre son mis hijos y jamás quisiera que se mueran de hambre; por eso si en algún momento les faltase algo, hay un secreto que me dijo su abuelo hace mucho tiempo y que quiero compartirlo con ustedes: él nos contó que unos piratas europeos habían sembrado el terror en el Callao; cuando desembarcaban en el puerto saqueaban la ciudad y hasta violaban a las mujeres. Un día, los pobladores del callao, cansado de esto, se levantaron en contra de las fechorías que éstos hacían en el puerto. Uno de los piratas robó un baúl lleno de oro y plata, uno de los pobladores se dio cuenta y llamó a los demás para hacer justicia con sus propias manos, el pirata se lanzó al mar con todo y tesoro, él murió, pero nunca más se volvió a ver el botín y se cree que todavía está esperando en algún lugar del mar a quien lo descubra.
Después de algunos años el pescador y su esposa murieron; los hijos quienes aún no trabajaban tuvieron que hacerse cargo de la casa, pero como no sabía hacer nada no encontraban la forma de administrar adecuadamente los gastos del hogar. Todo el ahorro que les había dejado el padre lo gastaron, entonces ellos comenzaron a vender las herramientas de pesca y los electrodomésticos de la casa, y algunas cosas personales de sus padres, hasta que no encontraron nada más para vender.
Lo lamentable era que hasta el momento ni uno de ellos se animaba a decir: “es hora de ponernos a trabajar”. Así que el mayor de ellos hizo recordar que el viejo había hablado del tesoro perdido por los piratas y dijo:
_Qué les parece si nos levantamos temprano, vemos que no haya gente en el puerto y nos ponemos a buscar el tesoro, lo encontramos y solucionamos todos nuestros problemas. Así de fácil
_Pero eso es mucho trabajo, se oyó decir.
_Qué prefieres eso o morir de hambre, volvió a decir el hermano mayor.
El hambre podía más que ellos, así que decidieron ir en busca del tesoro, pero había un detalle, que siendo una hora tan temprana el agua estaba heladísima, así que desistieron entrar en el mar. Pero el no tener qué comer realmente los obligaba a hacer algo rápido, así que nuevamente fueron, pero a la mañana siguiente.
Comenzaron a nadar unos cuantos metros a una distancia, que más o menos había dado a entender su padre, decidieron entonces bucear un poco, pero no encontraban absolutamente nada; pensaron que no habían buscado lo suficiente, así que repitieron el procedimiento durante dos días más, luego cuatro, seis , ocho, y así durante veintiún días, en ese tiempo, habían logrado pescar unos cuantos pececillos que les sirvió para calmar su hambre, habían logrado consolidar un hábito, lo que no hicieron en años lo empezaron hacer en días, les pareció entretenido y sobretodo que ninguno de ellos ahora fallecía de hambre. Cuando menos lo pensaron ya ese hábito se había convertido en costumbre. Finalmente, el mayor de los hermanos, resoluto fue a hablar con el presidente del sindicato de pescadores del Callao al que perteneció su padre, le pidió trabajar como pescador tanto él y sus hermanos. Gustoso el hombre aceptó, y con un abrazo fuerte, de amigos realmente, el señor les dijo: los estaba esperando, su padre era mi mejor amigo y habíamos tramado el cuento del tesoro de los piratas, bienvenidos muchachos.
1. CUANDO SE NOS HACE DIFÍCIL DECIR NO SÉ
Hace algunas semanas, luego de haber dejado a mis hijas en el colegio, decidí regresar a casa caminando. De hecho, tuve que driblar más de una pista en reconstrucción, todas hechas al mismo tiempo por la Municipalidad de Lima, que nos recuerda esa mala costumbre que tenemos los peruanos de hacer las cosas a último momento. A mitad de una calle, pude ver un aviso escrito a mano sobre un pedazo de cartulina desagradable, que colgaba del cuello de un maniquí vestido de minero que decía “se vende bentonitas. Dejando de lado el mal uso de la voz pasiva refleja en el aviso, me causó curiosidad la palabra bentonitas, por lo que decidí ingresar en la tienda en seguida. Ahí estaba la dependienta conversando con quien parecía ser un cliente. Me recosté sobre el mostrador a esperar que se desocupara la señorita. Mi curiosidad por saber de primera mano el significado de esta palabra, me llevó a desechar la idea de buscarla en Internet en la comodidad de mi hogar.
Capturado por los vistosos uniformes de minero y curiosos artículos de pesca artesanal que se dejaban ver por las vitrinas, no me había percatado de lo alejada que estaba del mostrador la dependienta y su lúgubre trato hacia el señor.
_ Buenos días, señorita, interrumpí. Me podría decir qué significa bentonitas.
Hubo una pausa, noté en su rostro nisey un esfuerzo por hablar, un gesto de desagrado cuando se lo pregunté, y miró hacia el señor que decepcionado por algo que no entendí en ese momento, comenzó a retirarse. Sin embargo, de reojo, pude ver a aquel tipo que, a pesar de su enérgica partida, se había detenido antojadizamente a observar los artículos ofrecidos en la tienda.
_No está el encargado, me contestó la dependienta.
_Bueno. Yo sólo quiero saber qué significa bentonitas. ¿Me lo puede decir?
_Regrese más tarde.
Al no responder a mi inquietud, volteé y me percaté que una muchacha uniformada como ella entraba en la tienda; cuando me disponía a preguntarle, la dependienta me levantó la voz vociferando que aquella mujer no pertenecía a esta sección. Pero eso no me interesa, le repliqué. Yo sólo quiero saber qué significa bentonitas. Mientras le demostraba mi fastidio, logré ver a la chica que acababa de ingresar cómo hacía a un lado una cortina perfectamente camuflada al lado de unas cajas viejas, apiladas cerca de un escritorio, e ingresaba en un cuarto que parecía ser el almacén.
Si no trabaja en recepción, entonces debe trabajar en almacén, pensé; allí tienen que saber qué son las benditas bentonitas. Ganas de ingresar no me faltaron pero, ante la posibilidad de ser denunciado por irrumpir en propiedad privada, me arrepentí e incómodo me dispuse a abandonar la tienda.
Estuve a punto de cruzar la puerta, cuando aquel señor a quien encontré conversando con la vendedora, me interceptó para decirme que al igual que yo, él estaba allí para saber qué significaba bentonitas.
Los dos demostramos nuestra incomodidad y sorpresa por lo que nos estaba sucediendo y, casi al unísono, dijimos un par de groserías y nos retiramos.
Una semana después, de regreso de mi trabajo, y luego de ser expectorado por una combi, cuyo chofer había decidido tomar un atajo para evitar el tráfico causado por una par de calles más en remodelación, decidí regresar a casa caminando. De nuevo vi al mismo aviso, pero esta vez, gracias a la Internet, yo ya sabía qué era bentonita.
Al pasar por la tienda no logré ver a la dependienta, sólo estaba un joven bajo de estatura, trigueño y de aspecto amable. Hasta ahora no sé por qué _si ya estaba informado_, decidí ingresar y preguntar.
¬_ Joven, buenas tardes. ¿Puede decirme qué significa bentonita?
Hubo una pausa, un esfuerzo por mover la boca, un gesto raro en el muchacho. Si no fuese porque el hombre era gago, habría creído que la historia se repetiría.
_ Es un aislante de arcilla, me dijo.
_ Y, ¿para qué sirve?
_ Para hacer pozo tierra, señor. La usan los mineros, y también los electricistas cuando hacen instalaciones subterráneas.
Apenas terminé de agradecer al muchacho, pude ver a la dependienta saliendo del almacén. Se acercó a nosotros y me reconoció. Nos saludamos con cortesía, a pesar de todo, y le contó al muchacho sobre mi inquietud. Le dije que su compañero ya me había desasnado. Esta palabra les causó mucha risa.
Aproveché ese momento de buen ánimo para pedirle a la dependienta las razones por las que jamás resolvió mi inquietud.
_ Es que no sabía, señor. Me dijo avergonzada.
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